jueves, 5 de junio de 2014

Historias escondidas : "La señora del perrito " (Anton Chejov)




  Consigna: Escribir un relato que expanda alguna de las historias escondidas de “La señora del perrito” de Anton Chejov.


Para cualquier opción, antes de escribir, tenga en cuenta :


  • ¿Quién relata?
  • Desde el punto de vista de quien se relata.
  • Que datos incluir en la historia para que el lector la comprenda sin ir al texto de Anton Chejov.
  • Que estrategias del narrador justifican el hecho de contar las historias escondidas.

 

                                                 

 Salía el sol por la mañana en  la calle Gontcharny y nuevamente comenzaba el día para  Gustov Von Diderits, una extenuante jornada en la casa de los Záitsev lo esperaba. Vestía como cada día  pantalón a la rodilla, con medias blancas saliendo por debajo y sus zapatos negros lisos  con una gran hebilla metálica ; arriba camisa blanca con jabot y encima de ella un saco con dos colas en punta por atrás, con cuello y solapas importantes  en color azul con el distintivo de la familia , todas y cada una de las piezas de su vestimenta eran fundamentales ,todo era prolijamente preparado la noche anterior con la minuciosidad y rigurosidad que lo caracterizaba , detrás de las cuales escondía su profunda frustración , para con la vida que llevaba , es que su vestimenta en conjunto debía ser orgullo de su amo , pero para él cada pieza era una daga filosa que cortaba lenta pero certeramente su espíritu y alma creativa. Todo excepto su mujer era un martirio para nuestro pobre Gustov, a decir verdad, era ella la razón por la cual él soportaba esta vida, que no es la que había alguna vez soñado, ni se le parecía un poco, pero la remuneración percibida bastaba y sobraba para ver de vez en cuando la sonrisa en el rostro de la mujer que amaba.

 Vladímir Záitsev no iba a ningún evento sin su compañía, es que luego de recibir tiempo atrás una carta de parientes comentando sobre un hecho de inseguridad, se volvió cauto y bastante paranoico, Gustov lo conocía hace años y sabía lidiar con el pero el tiempo pasaba lento y Vladimir muchas veces se tornaba insoportable hasta para su familia, o mejor dicho principalmente para su familia. Una de las principales funciones de Gustov era la de cerciorarse de que todo ser que atravesara la puerta de la mansión familiar no sea un potencial vándalo, asimismo cada puerta debía estar cerrada y asegurada con pasadores, las ventanas aseguradas también, el jardín despejado, los caballos a salvo y obviamente Vladimir debía saber a través de su lacayo los cuándo y porque de cada uno de los integrantes de la familia.

 Con todas estas funciones a cargo, más las específicas del día Gustov se las ingeniaba para componer en secreto aunque sea un par de versos, y es que toda su vida soñó con ser un pianista exitoso, pero lentamente su vida de lacayo iba apagando la llama de la música en su interior y sembrando depresión  y frustración.

 Los fines de semana adoraba recorrer San Petersburgo, ir al teatro junto con Ana, su mujer,  a ver operas, ir a cenar o simplemente oírla tocar el piano, el sólo hecho de compartir esas 48 hs libres, lo reconfortaba para la semana laboral, con el tiempo y de a poco pudo amasar una fortuna fruto de buenas inversiones y de la supervisión de su esposa. Pero esto no era suficiente para Ana, y él lo sabía la veía apagada y no sabía qué hacer para reavivar el brillo de sus ojos grises, a pesar de las distancias propias de la relación laboral Gustov comentó su situación a Vladimir, y este le aconsejo que le obsequie algo, que siempre pueda llevar con ella, ambos meditaron y antes de la cena concluyeron en que un perro sería la mejor opción, acompañaría a Ana toda la semana, le brindaría cariño y una ocupación en que despejarse.

 Así fue que Lulú se convirtió en la sombra de su amada esposa y apaciguo un poco el sentimiento de curiosidad siempre latente en ella, y por un tiempo las cosas marcharon bien. Hasta que un día sin previo aviso le dijo a Gustov que estaba mala y emprendió viaje a Yalta.

 La pequeña cuota de felicidad alcanzada se había escurrido como el agua entre los dedos de este pobre lacayo rico, y los días y las noches y las mañanas y atardeceres y tareas y compromisos y todo se volvió más pesado, más oscuro , más largo que hasta respirar le costaba, esa noche como ninguna otra no tuvo ánimos de preparar su vestimenta ornamental , esa misma mañana despertó muy enfermo y  llamó al médico , lógicamente este no trajo buenas noticias para el pobre Gustov , y después de conversar largo rato logró convencerlo de que no podía estar en esa situación sólo, por lo cual mando a llamar a su esposa , toda su vida había sido orgulloso y autosuficiente, como todo ruso, pero ahora la necesitaba a ella y más que nunca para enfrentar juntos los designios de la vida , la suerte no estaba a su favor en esta partida pero la música y el amor  serán cual escudo a un caballero para enfrentar este letargo sin fecha de caducidad.

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